11A

11A2018d

 

El mar de gente en la calle, la masacre de Puente Llaguno, los que cumplieron con su deber para ser perseguidos después, los que no cumplieron con su momento histórico para ser criticados por siempre.

Anuncios

Menos 000

IMG_20180322_212150

Naky Soto describe la medida con precisión:

“Nicolás anunció este jueves la segunda reconversión monetaria en 10 años: nuevamente le quitarán tres ceros a la moneda y desde el lunes 4 de junio comenzará a circular el nuevo cono monetario, cuyo billete de mayor denominación será el de 500 (500.000 bolívares ahora), que hoy no paga un cartón de huevos. La “guerra económica” vuelve a ser la justificación para esta reforma monetaria, pero Nicolás no olvidó mencionar a otros “culpables” como Dólar Today, los Estados Unidos y al presidente Juan Manuel Santos, a quien señaló como responsable de la crisis de efectivo, con la ayuda del diputado Julio Borges. Que apuntara que la medida estaba en el tintero desde diciembre de 2017 hace menos comprensible el reciente lanzamiento del billete de 100.000 “más seguro”, que si acaso circuló, fue otro gasto inútil del Banco Central de Venezuela. Le alcanzó el bigote para afirmar: “Vamos a defender el bolívar, la soberanía monetaria y financiera de la patria”, presentando otra prueba de su rotundo fracaso económico. Este “Bolívar Soberano” tendrá más valor numismático que fáctico. Es una reforma monetaria mal diseñada y Nicolás lo sabe: sin un plan antiinflacionario, sin un plan de estabilización, el desastre fiscal y monetario continuará. Un bolívar de hoy equivale a un millón de bolívares de 2008, Zimbabwe pues.”

Soberano desastre  publicado en su blog

El tema es el dolor

Monotemáticos. Así andamos.

Nos redujeron los temas de conversación. Nos hemos vuelto aburridos en la tragedia. Como si ya no fuera posible otra tertulia que el dolor. Y nos sentamos a recorrer la herida. Herida de las que pueden infectarse. La patria mordida por el salitre del abandono. Ya hay signos de moho. Perdimos el suelo. Ya hemos dicho demasiadas veces hambre. Y no se cura. Demasiadas veces libertad. Y no. Demasiadas veces basta y aún no basta. Nos golpean todos los días. De una u otra forma. Salivan de placer ante cada nuevo zumbido de la tristeza nacional. Bailan sobre las lágrimas. No hay prójimo. Quieren a la gente aplastada en su misma ropa. Nos necesitan resignados. Como si la respiración fuera el único lujo posible. Son el miedo y el anatema. La peste. Y ni siquiera hay domingos para el dolor. No hay pausa. Solo existe el tema. Y sus protagonistas.

Sus nombres habitan nuestros diálogos. Manchan cada minuto de nuestras vidas. Son lastre. Virus. En cada conversación aparecen. Se sientan en nuestros muebles. Se asoman al fondo de los tragos. Así remuevas el hielo, así busques otro tema. No importa la situación que de pie al diálogo. Pasará con quien hables. Allí lo tenemos en la frente. Como un tatuaje: soy venezolano, y sí, nos pasa esto. La gente nos mira desde ese mismo balcón que pueden ser la solidaridad y la lástima. Y uno, o habla mucho o se alarga en el silencio.

Hoy un cubano, rozando los 70, me contaba cuánto se divertía oyendo los dislates de Nicolás Maduro. Yo le insistí que detrás de cada tropiezo hay demasiadas víctimas. Ya nadie se ríe del presidente. Solo hay una mirada de hartazgo. Un latigazo de indignación. Un clima general de duelo. Todo es tan grave.

Tan serio.

Los niños están muriendo.

Con esas cuatro palabras debería bastar.

Leonardo Padrón, “El Tema”, artículo publicado en su columna La Ventana en Caraota Digital el 25 de febrero de 2018.